Un poco de todo y un poco de nada.

Hay canciones de las que no me canso. Mis comidas preferidas siguen siendo las mismas, a pesar del tiempo. Mi color favorito, mi número, no cambian. Mis aficiones, mantengo las que me gustan y añado las que descubro. Gasto mi tiempo con los de siempre: familia, amigas y amigos. Todos aportan y los que no, se apartan. Disfruto de cada momento, vivo lo malo y lo bueno. Asumo lo que duele, cambio mi visión sobre las cosas, busco la parte positiva; y sí, consigo apreciar los valores positivos dentro de lo negativo. 

Me emociono, soy sentimental. Me gusta sentir, porque eso significa que estoy viva. Lloro, a veces un llanto desgarrador y otras tantas las lagrimas son provocadas por risas y carcajadas. Me enamoro de abrazos; y es que cuando dos brazos me rodean, siento que me protegen. Prefiero abrazos a "Te quieros". Soy de las que echan de menos, porque guardo los instante con todo detalle: recuerdo el olor, el tiempo, las cosas pequeñas, las personas, sus conversaciones, el lugar, cualquier cosa que motiven a mis ojos mirar. Mantengo a pesar de todo, que los pequeños detalles son los que marcan la diferencia, que a lo fácil todos podemos llegar, pero a lo difícil tan solo los que se lo proponen. 

No soy de sorpresas, nunca aprendí a reaccionar ante ellas. Un torbellino de emociones siempre ha vivido conmigo. Aprendí a controlar algunas, otras tantas me quedan por dominar, lo que nunca olvido es darles la respuesta más feliz. Me encanta sonreír y las sonrisas me enamoran. A veces vivo de ellas, me ilusionan, me animan, me levantan, me apoyan y se contagian. Creo en el destino y es que todo aquello que sucede es por alguna razón. Nada es para siempre y debemos asumirlo, aprovecho lo que tengo ahora, vivo el presente con firmeza, aunque pienso en el futuro. ¿Y el pasado? Pasado pisado. 

Soy de las que se suben al tren, a veces se espera al último vagón, otras tantas arriesgo demasiado y subo sin pensar. No me gusta dejar pasar la oportunidad, que puede que jamás tenga delante. Me considero madura, pero niña a la vez. Jóvenes Eternamente. Comprendí que pedir perdón a tiempo, es una mejor opción. Siempre he perdonado demasiado, hoy eso ha cambiado, tan solo los merecen, miradas sinceras. Odio las mentiras, y es que la verdad siempre vence. Verdad ante el dolor. 

Y las promesas... Quizás otra forma de engañar. Cumplo mi palabra, pero es verdad que tuve que retirarla. No se puede mantener el dolor tan solo por una promesa, retirarse a tiempo, también es de sabios. Solo prometeré a miradas que me lleguen dentro, pero no juro ni siempre, ni nunca. 


Y bueno, soy así, un poco de todo y un poco de nada. 

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