Tú mirada me hace grande.

La historia que nadie jamás se atrevió a contar. Los protagonistas enmudecieron y decidieron guardarla en secreto. Pero a veces las miradas hablan, y a través de ellas eres capaz de poder ver más allá y percibir una pequeña parte de esa historia. 

Dice así. 

La casualidad a veces asusta. Cada una de sus vidas tenía el camino medio hecho. No esperaban volverse a encontrar jamás. Pero así lo hicieron. Flechazos de amistad los unieron. Su amistad no era como las de dos mejores amigos, ni mucho menos. Tan solo eran dos personas, que estaban bien cuando se juntaban. Nada más. Nada especial. Quizás lo peculiar era, su rápida confianza el uno en el otro. 

Todo iba genial, pero la vida los tuvo que separar, añadió un paréntesis entre ellos. Duró una larga temporada. Mientras, cada uno, siguió sus pasos en el camino. No dieron marcha atrás en ningún momento, porque prefirieron avanzar. No se olvidaron jamás, pero tampoco se recordaban todos los días. Siempre que lo hacían se acordaban de esa simple gracia que les hacía sonreír. 

Mientras ÉL dijo adiós, ELLA dijo: "Suerte en el camino, nos veremos pronto". ÉL en ese momento pensó que jamás la volvería a ver, que todo fue una amistad pasajera, que el tiempo al final borrará. ELLA, confiaba plenamente en el destino, creía firmemente que se volverían a cruzar, no sabía ni donde, ni cuando, pero soñaba con ello. 

Tuvieron una segunda parte, a los pocos meses, ELLA regresó a la ciudad y una noche se encontraron por casualidad. Hablaron sin parar, una o dos horas quizás. Él, empezó a mirar más allá. La veía como una chica especial, de esas que pocas quedaban ya, de las que son fieles, las que prefieren llorar de risa, las que dicen la verdad a la cara... podría estar describiendo a ELLA un buen rato. 

ELLA sin embargo, lo vió como siempre. Es decir, como la primera vez, su chico ideal, aquel que jamás sería capaz de lastimarla, o sí, pero ELLA no lo concebía. Le gustaba de la cabeza a los pies. Respetaba sus defectos y amaba sus virtudes. ÉL era un todo especial.  Sin embargo, jamás pensó que ÉL se fuese a fijar en ella. Y si en algún momento empezaba a sentir, seguramente sería demasiado tarde y ELLA ya no estaría. 

El cuento no terminó, como imaginaréis. Hoy sus ojos revelan el final. En ellos se puede averiguar como accionó el destino. Tan solo hay que buscarlos, me refiero a los protagonistas. Solo ellos tienen la llave para abrir o cerrar el final. ¿Volverá a accionar el destino? Mirémonos a los ojos y busquemos la respuesta. 







Comentarios

Entradas populares de este blog

Un poco de todo y un poco de nada.

Pilotando mi corazón

Querida mía