Compañeros de batallas

Una tarde cualquiera, siguiendo nuestra costumbre, a la misma hora en el sitio de siempre. Te adelantas y yo me retraso, pero no importa porque se que me esperas. De lejos te observo y tu me miras tan fíjamente que agacho la cabeza para distraer tu mirada de la mía. Cruzo la calle y ahí estás, de pronto nos encontramos cara a cara. Hablamos y hablamos, nos reímos y disfrutamos. 

De repente, la conversación da un giro inesperado y siento que me abrazas y sin ningún desprecio me dejo abrazar y te correspondo. Nos separamos y seguimos hablando y hablando, siento que quieres descubrirme, pero yo me dejo encontrar poco a poco para que tengas ganas de más. Sin embargo, yo ya te conozco, incluso a veces te sorprendo cuando te respondo con palabras tan sinceras; similares a las que los que te conocen desde siempre te dicen. 

Tu y yo, compañeros de batallas. Hace una tarde preciosa, el sol brilla más que nunca y tu sonrisa se va fundiendo con la mía a media que pasa el tiempo. Lo pasamos bien juntos, nos divertimos y cuando nos damos cuenta ya es hora de volver, aunque  ninguno de los dos quiera porque ambos sabemos que podríamos estar hablando y riendo segundos, minutos e incluso horas. 

De pronto, un rayo de sol ilumina mis ojos, siento que me miras diferente y yo en mi mente me pregunto porqué será. Ninguno de los dos se atreve a hablar. Tú decides romper el hielo con las siguientes palabras: "Tienes los ojos bonitos". Me sonrojo e intento disimular diciendo que son de lo más normal, unos simples ojos marrones. Intento hacerte creer que lo que dices no es verdad, mientras en mi mente pienso que jamás nadie me había dicho tal cosa. Insistes y se acaban mis argumentos, tu ganas la batalla y consigues el premio: la sonrisa más sincera que se deja querer. 

Me descubres un poco más, empiezas a mirar dentro y te dejo que veas un poquito, pero enseguida me vuelvo a esconder en mi duro cascarón. Empiezas a pensar que sí tengo corazón, por el contrario, yo se que lo tienes y quizá esté herido, pero no importa. Una sonrisa tras otra sanaré todo aquello que necesite cura, mientras tu intentas descubrir aquello que buscas en mi. 


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