Un día cualquiera nos conocimos, simple casualidad o acto del destino quizá. Aquella noche supe que estábamos destinados. Cuando nuestras miradas se cruzaban ambos sonreíamos y jamás una sonrisa había permanecido tanto tiempo en mi recuerdo. Volvimos a coincidir, mientras hablamos no dejamos ni tan solo un segundo de sonreír. Empezamos a salir después de varios meses. Como cada viernes me ponía mi blusa y mi falda favoritas y esperaba a que llegases asomada a la ventana. A veces te demorabas y comenzaba a temblar al pensar, que quizá hoy no vendrías. Pero de pronto mire hacia abajo y vi a mi chico, parecía esconder algo a las espaldas, pero sin mas detenimiento, baje corriendo las escaleras, quería aprovechar cada minuto junto a él. 
De pronto nos vemos y noto cierto nerviosismo, como si algo pasara... Y antes de poder darle un beso, sacó un ramo de rosas blancas, mis preferidas, con una tarjeta en la cual ponía: "Las vi y me acordé de ti". Surgió una explosión de sentimientos, no sabía que hacer ni que decir, jamás habían hecho algo así por mi, era la primera vez que alguien recordaba mi gusto y me regalaba flores. Sentí que era la persona más afortunada del mundo, sentí que me querían, que era importante para alguien, ya que pera él haber cortado cada una de las rosas de su jardín supuso un esfuerzo y dedicación de su tiempo pensando en mi. 
Tan feliz de mi, que volví a subir para ponerlas en agua y las dejé en mi mesita de noche para que me recordaran a él cada uno de los días hasta que se marchitaran. 
Bajé corriendo, y ahí estaba él, esperándome, sin saber si me habían gustado. Subimos al coche sin pronunciar palabra. Le agarré la mano y nos miramos y por supuesto nos sonreímos. A veces el silencio hablaba por nosotros mismos. 
Llegamos al cine, íbamos a ver nuestra película favorita, y al bajar decidí romper ese silencio, me acerqué y le susurré al oído con delicadeza: "El regalo más grande eres tú. Me encantan. Te quiero". 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Pilotando mi corazón

Querida mía