Querida mía

Hoy quería hablarte, quería contarte y confesarte aquello que tanto me aterra. Querida mía te he necesitado tanto durante todo este tiempo y no has aparecido ni por casualidad... Recuerdo muchas de las palabras que me dedicaste, quizá éstas se las llevó el viento con el tiempo... Estuve a tu lado en cada una de tus lágrimas, tus indecisiones y tus decisiones más importantes. Compartí cada momento contigo con mucho gusto, disfruté bailando, riendo, cantando, gritando, soñando... Tu y yo desde siempre pero olvidadas sin saber porque, ni en qué momento. A veces quisiera retroceder a momentos vividos contigo que me han llenado de alegría, recuerdo llorar de risa a tu lado; ese recuerdo me recuerda tu sonrisa y me emociona.
Querida mía no dejo de pensarte. Soy consciente de que la vida nos guía por caminos diferentes, que nos aleja y nos distancia. Pero también se que cada uno elige dónde dar sus pasos y sinceramente has olvidado dar esos pasos conmigo de vez en cuando. Te quiero, me llena de orgullo ver como creces, pero a la vez me entristece verte avanzar desde tan lejos.
No te deseo maldad, al contrario siempre felicidad aunque no sea compartida conmigo nunca más. Pero de verdad que yo seguiré "aquí para ti" al igual que hace un año, dos, tres, cuatro... desde que te conocí. De verdad que te he necesitado y que me han faltado tus abrazos, tus consejos y tus formas de hacerme reír. Te he echado de menos, te echo de menos y te echaré.
Tan solo espero que algún día te acuerdes de nosotras, revivas momentos como lo hago yo y pienses en volver a dar pasos conmigo, porque yo siempre estaré encantada de darlos contigo.


Alguien que a pesar de todo: Te quiere.

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