Sonrisas. 
Tan solo verte me provoca sonreír, el mero echo de decirte "Hola, ¿Que tal?" a la vez que te miro, me hace sonreír. Tu contestación acompañada de una sonrisa incita de nuevo la mía. 
Nos encontramos en un bucle lleno de sonrisas. Me miras, me pongo nerviosa y sonrío y provoco e incito la tuya. Agacho la cabeza porque si no lo hiciera podríamos estar minutos sonriéndonos. 
A veces, pasa el tiempo despacio, me desespero y te busco, busco de nuevo esa curva tan feliz que reaviva la mía. 
Adoro cuando me buscas, me inquietas o intentas provocarme para llamar mi atención y que sonriamos juntos. 
Me encanta, me encanta mirarte de reojo, mientras tú, tan concentrado no te das cuenta y parece que hablas solo. Te observo apenas unos segundos para no molestar y te dejo de mirar. Busco la excusa y me río sola pensando en nuestro juego de sonrisas anteriores y de repente... te provoco esa felicidad y me susurras con delicadeza "Eres la mejor sonrisa de cada día" y yo con mi mayor sutiliza y sencillez, respondo "Sonreír contigo me da vida". Y reímos, y sonreímos, y nos miramos sin querer, para volvernos a ver tan felices como cada día, sin ningún motivo, pero manteniendo nuestro objetivo: SONREÍR 


Juego de miradas.





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