Hoy 15 de marzo quiero decirte que... No se como confesarte, de que forma ni con que formas. Realmente no se que quiero decir, dudo en sí mover mis labios pronunciando sonidos o seguir mirándote mientras imagino las palabras más bonitas que decirte. Cabizbaja, dispuesta a disparar... No, otra vez no, te miro y enmudezco, retiro el mechón de pelo hacia detrás de la oreja con disimulo como si jamás hubiese querido decir nada. 
"Tranquila" me digo a mi misma continuamente, no pasa nada, ya lo lograrás. 
Días después, en el mismo lugar ¿Casualidad?. Me miras y me sonríes por cortesía y yo como una tonta espero algo más, dos palabras, un beso en la mejilla, un guiño... cualquier simple gesto que me ayude a decidir. Pero no... nada más transcurrió y 24 horas volvieron a pasar. Otro día más. 
20 de marzo, me siento decidida, hoy si que dispararé palabras como balas, y éstas se clavaran en ti, quizá solo por unos minutos y las vuelvas a olvidar o quizá den vueltas en tu cabeza y veas a una chica tímida que no sabe como decirte aquello que tanto piensa. 
Te sientas enfrente y especialmente hoy me miras más de lo normal, me provocas cosquilleo continuo pero mi decisión es clara, y no quiero que vuelva a pasar un día más sin poderte decir, decir que: "Mi cabeza no te olvida, mi corazón siente por ti" .
Cara de extraño y una mirada fija, fría y penetrante recibí y nada más, como si de una loca se tratase...
Tardamos días en volvernos a ver en volver a coincidir e incluso empecé a olvidarte a dejarte de sentir tan adentro, dejaste de ser una necesidad. La rabia se apoderó de todo sentimiento y cuando volviste me quise marchar, ya no era el momento, ni el lugar. 

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