Difícil. 
Tres sílabas, una misma vocal repetida, siete letras y la definición de mi vida. Siento esa palabra desde que abro mis ojos después de sonar el despertador, hasta que vuelvo a cerrarlos. Todo me resulta difícil. 
Poner sonrisas al mundo es más complicado por momentos, sonrío al mismo tiempo que pienso en las tantas ganas que tengo de estar sola, escuchando las canciones que tanto me marcan, secando cada una de las lágrimas que reflejan el dolor y sufrimiento del corazón, porque al pobre le es difícil latir entre tanta angustia, agonía y desazón. 
En busca de un poco de compasión va volando mi alma, pidiendo aquello que le falta. Grita pero nadie la escucha y se vuelve a esconder tan adentro que cada vez es más difícil verla volar. 
Difícil es mantener la cabeza ocupada veinticuatro horas del día, sin pensarte, sin pensar en todo aquello que nos unía y lo que ahora nos separan. Dolor es vernos sufrir, engañarnos a nosotros mismos, intentar ver, hacer y parecer que nunca pasó nada. 
Impotencia de no tener más fuerza, de no poder seguir, de mirarte a los ojos y tener que decirte basta, a mi corazón le es difícil latir al mismo ritmo que el tuyo, mi ilusión no se acerca a la tuya y mi cariño ya no está presente en tu vida. 

Lo siento. 
Dos palabras, tres vocales distintas, tres sílabas y el resultado del problema. Es lo único que puedo decir, son las palabras más sinceras que puedo dirigir hacia a ti. Palabras que salen del alma. No se explicar porque no puedo decir nada más, pero sinceramente por mucho que quiera, no puedo, mi corazón no puede, y es que quizá el amor tenga fecha de caducidad y el nuestro ha llegado a su fin. 



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