Despedidas...

Despedirse implica dejar de ver algo y/o alguien, por un tiempo, un tiempo que puede ser a corto plazo, a largo plazo o demasiado eterno... La vida es una continua despedida. Cuando salimos de casa decimos: "adiós mamá" junto a un beso en la mejilla, cuando nos dirigimos de vuelta a casa, después de estar con nuestra mejor amiga o nuestra persona especial, siempre está ese beso de despedida, junto palabras como "hasta luego", "mañana nos vemos". Existen despedidas en las que se pronuncia palabras distintas: "hasta siempre", una frase de las más duras de pronunciar, siempre acompañan lágrimas... 

No nos despedimos solo de persona, sino que conforme crecemos, nos despedimos de nuestra infancia, nuestra adolescencia, de nuestros hijos, de nuestros nietos, etc. Llegando incluso a despedirnos de nuestra propia vida. Pero antes siempre estamos aprendiendo a despedirnos, como de aquella mascota que era la que más queríamos, como de nuestro juguete preferido, como del peluche que siempre te acompañaba en la cama, como de tu hogar, como de personas que estaban en tu vida y se marcharon hacia el país de nunca jamás, como millones de momentos despedidos... Se debe tener en cuenta que las despedidas de las que se han hablado son materiales, pero a pesar de despedirnos, no olvidamos; tenemos nuestro corazón, que algún día se despedirá de la vida, pero mientras late, recordamos cada momento como única y especial, a pesar de tener la mejor sonrisa o lágrima en nuestros ojos.

Quizá la vida sea una despedida constante, un adiós eterno, porque lo vivido jamás vuelve a pasar, y el tiempo perdido no se vuelve a recuperar. 


Despídete siempre con la mejor sonrisa que se pueda recordar. 

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