La noche es fría, el invierno llega, como cada año después de las hojas caer. Te acurrucas en tu cama, abrazando bien la almohada, te sientes bien, empiezas a pensar infinidades de cosas sin parar, tus ojos no se cierran observando sólo oscuridad. Sigues pensando, de repente un recuerdo te estremece, te hace sentir sensaciones de hormigueo, abrazas más fuerte. Tienes ganas de soñar pero no puedes... Al cabo de una hora, sucede, te sumerges en un mundo irreal, en el que todo vale, todo se puede, nadie gana, nadie pierde, solamente se vive, se siente y se olvida; y es que tan dulce es este mundo lleno de sueños olvidados... 

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