Hoy gira el mundo más deprisa, hoy la vida corre y quiere salir antes que tu, hoy el tiempo se adelanta, hoy suena a despedida, hoy las lágrimas ya no van a tocar más esa carita, ni van a mojar más almohadas, ni van a estropear la sonrisa que tienes, hoy ya no, hoy es día de locuras, cada día será una locura vivida al límite, sin pensar, sin mirar hacia atrás, sin mirar hacia adelante, hoy es hoy y ningún momento, minuto o segundo están para lamentarse. Mañana quizá seamos humo, pero hoy no, hoy somos realidad, hoy somos felicidad, somos fortaleza, somos grandeza, somos vida. Sí, porque llorar cuando puedes reír, porque sentirse así cuando puedes asomarte al balcón y gritar hasta quedarte afónica, porque no guardar el pañuelo dentro del cajón y no sacarlo más, porque no abrazarte a los que te abrazan, porque no salir corriendo si tienes prisa, porque no andar marcha atrás con los ojos vendados, porque no volverte loca, tanto que no puedas dejar de sonreír, porque no dejar la tristeza de lado, porque no soñar o porque no vivir soñando, porque no disfrutar, porque no luchar, porque no dejar las tonterías de lado y conservar lo que verdaderamente importa, porque no bailar bajo la lluvia, porque no andar descalza,  porque no vivir cada segundo como si fuera el último.   
Sonreír es de locos. 

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