23 de enero de 2014

Querida Paula, 
Hoy te escribo porque me voy, jamás podría haberte dicho esto en persona, te quiero demasiado como para hacerlo, se que con mis palabras llorarás, lo pasarás mal, incluso pensarás en desaparecer del mundo, pero no lo hagas, piensa que en cualquier momento nos podremos volver a encontrar, si el destino nos pertenece, tarde o temprano volveré a dormir a tu lado, te lo prometo, pero hoy no puede ser, no es nuestro momento, se que sigues a pie de cañón, te veo levantarte desde lo más bajo del suelo, te veo crecer por mucho que te pisen, te veo luchando contra el miedo, pero... siempre sigue ese pero para todo, quizá sea el mayor error de mi vida, pero pienso que... nosotros... debe convertirse en un tu y yo, he vivido muy rápido a tu lado y desde lo profundo de mi te juro que jamás me arrepentí de nada contigo, pero cariño creo que necesito volar del nido como una cría de golondrina, no olvidaré nada, ni el primer ni el último beso, ni la mejor noche de nuestra vida, ni la peor de ellas, ni nuestras fantasías y sueños que nos quedan por cumplir, ni las promesas, porque aunque no esté a tu lado y desaparezca totalmente, habrá algo que siempre nos unirá, tu marca en la piel, ese símbolo que tan solo yo se el valor y el sentimiento que porta. Entiéndeme, tan solo piensa por un momento que para mi esto tampoco es nada fácil, que nunca me imaginé que nos separaríamos, que nuestro siempre se ha convertido en un hasta pronto... no me esperes, vive la vida como nunca y disfruta, la vida tiene mil cosas bonitas preparadas para ti, no las pierdas. Recuerda que siempre serás mi vida, la princesa de mi cuento, tan perfecta e imperfecta a la vez, no me olvides... te quiero, te amo. 

Firmado: El amor de tu vida. 

Ella no lo sabía, pero él tenia que marchar, el país lo necesitaba, las tropas lo reclamaban, aunque intentó aplazarlo por un tiempo, vivió cada momento como si fuera el último, aprovechando cada momento que  podía a su lado, fijándose en su sonrisa, en su forma de hablar, en sus expresiones de enfado, en su bipolaridad, en sus curvas, sus ojos marrones... para no olvidarse de ella jamás. Su corazón quedó roto aquel 23 de enero, sus lágrimas quedaron marcadas en el papel donde escribía, cada palabra, cada frase, se hacía más duras conforme avanzaba, imaginándose lo duro que sería que ambos estuvieran obligados a empezar una nueva vida separados... El guardó su foto de carnet por siempre en la cartera y ella no se deshizo de la carta nunca, no la entendía, por segundos se volvió loca, pero el amor pudo con todo, confió en sus palabras y esperaba cada día que el destino los volviera a encontrar, que la casualidad llamara a la puerta y apareciera como siempre el amor de su vida y la abrazara, nunca perdió la esperanza y posiblemente ella aún siga a la espera de que la vida de su giro, pensando que cualquier día despertará y sentirá su calor en la piel, que abrirá los ojos y lo volverá a ver tan como siempre, como si nunca si hubiese marchado.   
 

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