Y si, pensabas que hoy no llorarías te equivocaste, si pensabas que no ibas a tener ganas de subir a aislarte entre tus cuatro paredes te volvías a equivocar, si pensabas que no necesitarías decir esto, fallaste, si pensabas que hoy serías feliz, que ibas a estar contenta por tus logros, fallaste otra vez... Y error tras error te lleva a estar aquí intentando llenar una página en blanco con letras formando palabras buscando algo donde contar todo lo que te está quemando dentro, lo que te ahoga y no te deja respirar. Y de repente llegas a este punto en el que todo te sorprende, abres bien los ojos, no te lo puedes creer, vuelves a mirar lo mismo varias veces, al instante lo notas, sientes ese pinchazo en medio del corazón, como si se partiera un pedacito. Tan solo hoy, que podría haber sido un buen día, en un segundo ha dado todo la vuelta, demasiado rápido, las palabras se han convertido en balas, las sonrisas en lágrimas, el cariño en desconfianza, la alegría en tristeza... y todo se va desvaneciendo poco a poco... mientras una pequeña fuerza intenta iluminar el cielo de nuevo, buscando lo que te han quitado, que no me habéis sorprendido, aprendí a no esperar nada de nadie y esto me llevó a aprender a no decepcionarme, y esto es así, hoy lloras y mañana ríes, tan solo se trata de seguir, de pisar firmemente, de gritar, de demostrar que sigues ahí como siempre, con ganas de luchar.                            

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