-I-

Hace tiempo que pasó, pero yo aún no lo he podido olvidar, quizás por lo especial que es para mí, porque días como hoy me han marcado en el corazón y mes tras mes o año tras año me seguiré acordando. Tan solo fue nuestro primer beso, uno más entre muchos otros ¿tan solo? Que estoy diciendo, fue el mejor beso del mundo, de esos que ocurren en el sitio y momento adecuado, no solo fueron besos, sino caricias, abrazos, lágrimas, ánimos, alegrías, disgustos... un pequeño complot de cosas. Quizá tiempo después te arrepentiste de tu acción o deseaste no haberlo hecho... pero en ese instante ya todo había cambiado, ya nada volvería a ser como antes, jamás. Tenías la puerta delante de tus ojos pero aún así intentaste salir por la ventana, tropezaste con el muro tantas veces hasta encontrar la salida... Sabía que no te acordarías pero sí, hoy hace un año de ese día, que pronto se dicen 365 días. Tal día como hoy empezó un nuevo capítulo de nuestra vida, de nosotros, de lo que hemos llegado a ser, de ti y de mi... Y sí, empezando a mirar hacia el pasado existe el lugar en el que guardamos los grandes secretos, el sitio exacto en el que están recogidos todos y cada uno de ellos, de los que no me arrepentiré, era el único sitio en el que podíamos ser tu y yo, y no importaba nada más. Dónde empezaron los primeros abrazos, las caricias, el pasar por tu lado y que me tocaras la cintura, el vernos y sonreírnos, el estar juntitos los días que hacía mucho frío, los ratos que me cuidabas cuando estaba malita, que comprobabas si tenía fiebre poniendo tus labios sobre los mios, los paseos al centro sin sentido, las horas de por la mañana picándonos sin parar, los ratos jugando con un zumo o una simple pelota de papel, el día que te diste cuenta que te gustaba de verdad y decidiste olvidarme, los partidos de fútbol, sobre todo algo que echo mucho de menos es sentarme siempre contigo en el autobús, cogidos de la mano, haciéndote cosquillitas o simplemente haciendo los tontos, el beso de despedida, los 'buenos despertares' de por las mañanas, las risas, las conversaciones serias, las lágrimas... y el amor. Son tantas cosas vividas, que vivimos y que viviremos que poco a poco van marcando en el corazón un motivo por el cual seguir sonriendo.

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