Cuando dos personas se quieren no existen barreras, los minutos pasan lentos y el amor se manifiesta, se aman y se desean con un sentimiento sincero, las palabras aquí sobran incluso los te quiero. Nunca pensaste que te podría pasar a ti, poder llegar a alguien así y ser capaz de decir te quiero, yo te quiero solo a ti. 
Estoy agotado de ver tantos muros, estoy cansado de vivir momentos duros, necesito algo por lo que seguir,  la verdad no puedo seguir por mi, necesito a alguien con quien construir. No sufrir, solo vivir, nada más que sentir y encuentro esa persona que mi alma guía, la observo y veo en ella algo especial, la conocí y construí en ella una gran amistad que luego pasó a ser más y descubro que la quiero y que por eso sigo inquieto, ella es para mi lo más bello, nada se puede acercar a lo que siento, cuando la miraba me derretía, sentía un vuelo de 100 mariposas en mi tripa. Un nudo en el estómago, un pequeño pinchazo como si me hubieran pegado un puñetazo, sentía un calor por cada beso en la mejilla, circulaba por la piel, por cada gota de sangre.  Me alteraba, me aturdía en su abrazo no respondía, sintió un silencio inquietante, no sentía ni las piernas, dolor alarmante, era un parón en el tiempo, no sentía nada en concreto, no había palabras para identificarlo. No hay versos para poder resaltarlo, su mirada en una jaula me acorralaba, no desconcertaba, me asustaba, el sentimiento de un imán hacia ella me llevaba.  Y descubrí que por encima de todo la amaba, que en complejos e indefinidos modos ella era para mi todo, y lo asumo, se que es seguro, que por ella he hecho más que nadie en este mundo y cuando observo de lo que soy capaz de hacer por ella me asusto. 


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