Tener un sueño en el que todo se desvanece entre tu y él, que las únicas palabras que oyes son, lo siento no podemos hablarnos más, te quiero me voy, no llores eres fuerte, intenta aguantar un poco más aunque quizá esta distancia sea para siempre, no olvido nada pero ya no puedo seguir viéndote, hasta siempre. En ese momento te rompes, se te estremece el corazón, no piensas, no razonas, actuas involuntariamente contra todo lo que se anteponga por delante, insultas, gritas, corres, lloras, sangras, te consumes poco a poco, te enrabia el dolor, de ver como con simples palabras tu mundo se derrumba y tu caes con él.  El sueño se acaba, despiertas mojada de lágrimas, buscas con que secarlas y te levantas, sales a la calle y ves que todo sigue igual que nada ha cambiado, está ahí y cada día más cerca, lo ves, lo sientes, te encanta. Pero por tu cuerpo recorre ese run run que te avisa de que estés alerta, corre el presentimiento de que a veces los sueños se hacen realidad y quien dice que este no sea uno de ellos, quien dice que mañana no pueda ser ese día en el que no lo vuelvas a verle más, quien afirma que jamás os separareis, quien cree en el " para siempre ", quien juró que las promesas seguirían valiendo después de las despedidas... Tan solo queda la impotencia al no saber si este sueño será uno de los pocos que se hacen realidad, sería sin duda alguna el peor de ellos por el dolor que le acompaña.
Bien dijo alguien: ' lo sueños, sueños son '       

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