Las cosas cambian, tu cambias, yo cambio.
Tal día como hoy se despiden, tal mañana como esta quizás se estén diciendo un adiós definitivo, a  partir de tal hora como esta a lo mejor ya no pueden volver a verse más, en tal momento como este puede que ambos estén llorando pensando en recuerdos, palabras, caricias, besos... Quizás hoy sea el día en el que los caminos se bifurcan por completo, solo se unían a ratos, pero el tiempo importante él lo pasaba con ella, y ella sola en casa. Se quieren, se demuestran, sienten pasión por su sangre, se rozan lentamente hasta conseguir que la piel se erice pero no se unen completamente. Ella desespera, se enfada, se desenfada, esta bien y al momento no deja de llorar, intenta no pensar, pero a la vez no deja de hacerlo, porque cuando necesitas algo que quieres tanto cualquier mínima acción, echo o palabra, dicha o echa fuera de lo normal te duele, ella sufre sola, resiste, llorar es su único consuelo , no ve camino abierto, no ve solución ni alternativa que no tenga dolor, da vueltas sin parar y en lo único que piensa es en que pasará justo lo que ella no quiere pase, porque siempre cae, porque todo le repercute por muy lejos que esté y está acostumbrado a llevar gran carga pero quizás con esta ya no pueda más... 
Él no se si la entiende, no se si se ha puesto en su lugar alguna vez, dice que la quiere, que saca lo mejor de él, que sin ella su vida no sería lo mismo, que cada día siente más, que está cansado de estar mal, que la única persona que no le da problemas es ella ya que es su gran amiga que en cualquier momento va a estar par secarle las lágrimas. Él no se da cuenta de que ella está ahogada, no ve que le cuesta respirar que vive sufriendo, que de tanto que lo ama pasa noches en vela, que lo posiciona antes que ella misma, no ve como se derrumba cada día al ver que las cosas no cambian, que desde aquel 20 de noviembre todo pesa un poquito más... Él le dijo que antes de cambiar las cosas debería asegurarse de que ella sería capaz de llegar a todo con él y sin dudarlo dijo que si, pero nada cambia, quizás él tenga miedo, puede que no sepa como hacerlo, que aún después de tanto no tenga claro lo que quiere, o simplemente que por una vez le falte valentía...
Ambos no pueden dejar de verse, irremediablemente se buscan, se necesitan desde que se conocieron prácticamente, no soportan las veces que discuten, se quieren, son adictos a ellos mismos, son especiales el uno para el otro, cuando están juntos son ellos mismos, les encanta reír, picarse, destacan esas veces cuando piensan lo mismo, o cuando uno le lee la mente al otro porque se conocen tanto que antes de hablar ya saben lo que van a decirse, entre ellos se respira mucho más que una amistad, se echan de menos, se vuelven locos, se perdonan y olvidan, adoran el riesgo, saben los gustos y disgustos uno del otro, se impresionan con pequeños detalles con mínimas caricias, definitivamente piensan que por mucho que pase están destinados a estar juntos ¿ Cuándo ? Eso solo lo sabe él, mientras, ella, vive con la esperanza de que la paciencia no se le acabe...
Un principio sin final


         

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