Y es verdad eso que dicen que hay decisiones que duelen, hay pensamientos que matan y sentimientos que enrabian. Se trata del mismo pensamiento que sigue dando vueltas a la cabeza, el que se mezcla con los sentimientos y te lleva a tomar decisiones importantes. Siempre es lo mismo, ronda y ronda la idea de marchar, de decir adiós, muchas son las veces que hay motivos por los que irse, poco son los que hay para quedarse, la mayoría palabras en las que puedes confiar pero no te proporcionan seguridad. ¿Que harás mañana ? No lo sabes y la incertidumbre de no saber que camino escoger puede conmigo, añadiéndole todo lo demás que soporto cada día menos. Rabia, impotencia, enfado es lo que llevo días tras día escondiendo, que solo se me ocurre llorar, es mi único desahogo junto con escribir, porque son tantas las veces que salto a la mínima, que no puedo más y esta frase se repite constantemente en mi cabeza, no para, intento darme fuerza pero me cuesta mucho, me supera, me atraviesa, me atraganta. Existen días que no duermo, que como poco, que no tengo ganas si quiera de levantarme de la cama y como puedo me armo de valor porque jamás he sido una cobarde y no voy a serlo ahora ni mucho menos. Seguiré varias semanas un par de meses quizás porque será lo máximo que podre soportar, me deshago, me derrumbo, me disuelvo en un mínimo recuerdo que quizá en un tiempo ya no signifique nada para ti.

'Nunca dejes de decirle a la persona que más quieres lo que significa para ti, aprovecha cada momento porque quizás mañana sea demasiado tarde' 
       

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