Llega un punto que no puedes más, llega un instante en el que te lo replanteas todo, vienen los agobios, la carrera es demasiado larga, sigues ahí pero no sabes cuanto más podrás aguantar, cada día necesitas más, pequeños detalles, pero cuestan, es difícil verlos, son miradas quizá, son abrazos, son sonrisas, quien sabe. Es tarde, el tiempo sigue pasando y estar pendiente de un hilo no es fácil, cada uno tiene su límite su capacidad de esperanza y su motivo por el que luchar, pero hay veces que todo se pierde, que es tanto lo que te duele tu alrededor que te gustaría ya dejar de esconderte, que no soportas más los cuchicheos de los demás y que te miren como una extraña, odias disimular y tener que hacer como si nunca pasara nada, te desesperas al querer algo único que nadie asegura que algún día tendrás, sientes miedo y parece que los demás se lo tomen a risa, pero son tantas veces que he necesitado su ayuda y no a estado, son tantas veces las que ha desaparecido y lo e echado de menos que no puedo evitar sentir el riesgo de volver a sentir ese dolor en el corazón de ausencia, es tanta la rabia que reconcome de querer y no tener, de ignoraciones, de pensar que no está contigo, de que tengan tiempo para ti solo a veces, de que te hablen como si fueras tonta, como si no te dieras cuenta de medio millón de cosas, de tener que hacer las cosas cuando los demás quieran, de tener que hacerte la fuerte frente a todo, que te pregunten y siempre contestes todo bien, simplemente por no oír la preguntada de que te pasa, sinceramente no tendría respuesta que darle, porque lo piensas y ves que no puedes quejarte, eres tu mismo el que ha decidido estar dónde está y a la hora de la verdad solo puedes aguantar en silencio hasta que por obligación o por decisión propia te marches, quizás uno se arrepienta, quizá otro tan solo lo lamente, puede que el destino no nos vuelva a juntar y puede que el tiempo nos haga olvidar, o no, pero jamás querré a alguien tanto como te quiero a ti.

  

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