Por ese puto momento en el que la rabia te consume, en el que no sabes que hacer ya, le das mil vueltas, arriba, abajo, izquierda, derecha, es imposible sigues dando vueltas en circulo, no avanzas, no retrocedes, abres y cierras los ojos y van cesando lágrimas, has explotado, tanto has intentado resistir, a tanto te has aferrado, en tantas palabras has intentado confiar que todas te han fallado, te han dejado solo ante nada, la cuerda se tambalea y el precipicio es muy alto, te acercas y retrocedes y así varías veces hasta que de tanto acercarte por el impulso del viento mismo caes al vacío, encuentras ramas a las que agarrarte pero todas se desgarran, caes y caes continuamente esperando a que alguien tire una cuerda y pueda sacarte de allí, caen algunas pero no las alcanzas y cuando por mera casualidad consigues agarrarte a una, cuesta una gran esfuerzo volver a subir, es decir volver al punto de partida, te resbalas, patinas, te tambaleas hasta que llegas y vuelves a poner los pies bien firmes a tierra esperando que alguien venga a ayudarte después del gran esfuerzo que conlleva levantarse después de una gran caída, la cosa está así, intentas gritar pero nadie te oye, buscas pero no encuentras, solo ves que te ignoran, que todos te notan como el mismo de antes sin ver como lloran tus ojos, sin sentir que la presencia no es la misma y que detrás de esa falsa sonrisa se esconde un gran miedo. 


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