Darme cuenta que yo jamás tuve un venda en los ojos, que todo lo que veía y creía era verdad, no he estado cegada, no he tenido ilusiones sin motivos, no he esperado a que volvieras porque si, no, yo sabía que no, que había algo más que nos juramos aquella tarde de verano cuando dijimos que nunca nos olvidaríamos. Llega un momento que te das cuentas que no eres feliz si él no está que lo intentas pero no, porque “nunca” es un adverbio de tiempo, tiempo indefinido. Me han dicho miles, más bien millones de veces lo mismo pero dentro de mi hay algo que sabe que no es verdad, me dijeron: si de verdad te quiere volverá, y sinceramente aún no se ha ido. Todos hablaban y decían mira que tonta, mientras él la olvida ella se empeña en saber si está bien, muchos aportaron su granito de arena para que yo dejara de tenerle como una prioridad esencial en mi vida, pero por más que lo intentara dentro de mi sabía que no podía porque había algo especial que nos unía y que a día de hoy nos sigue uniendo, algo que no se puede controlar que aunque tu cabeza se empeñe en negarlo el corazón siempre lo afirma, y aunque a veces te confundas, la verdad es que le quieres, que le echas de menos, que lo necesitas porque te cuesta mucho vivir sin él, que extrañas sus besos, sus abrazos, el tacto de su piel, su mirada, su sonrisa y su gran locura. 


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