Ver miles de fotos plagadas de recuerdos y pensar que ya no queda nada, que todo se fue, que no volveremos a caminar juntos de la mano, que ya solo queda un camino individual... Y es que aun con esas fotos ves su mirada sincera, sus ojos marrones, su carita de ángel que tanto te gustaba, lo labios que un día rozaste. Imaginas, vuelven a pasar por tu mente esas noches de desenfreno, esos paseos hasta el amanecer, los viajes a la luna tan increibles, las fiestas y los simples sábados en su casa viendo una película... Y al lado de cada foto apareces tu, te miras y no ves nada más allá de un cuerpo simple y normal y se te ocurre pensar que si no hubieras actuado así, nada habría terminado, te empeñas en echarte unas culpas que no son de nadie, que hayas cometido errores no lo niego la verdad, nadie es perfecto, pero de ellos se aprende y creo que eso lo sabemos todos muy bien... pero por todo eso nunca se debe dejar de soñar ni de creer en nosotros mismo porque siempre se puede un poquito más aunque sea la quinta, sexta, séptima, octava vez que caes por lo mismo.  

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