Recuerdo el llanto que antes no me dejaba dormir, la tristeza que tenía por pensar que había perdido a alguien importante en mi vida y es que yo misma me daba cuenta que todo estaba cambiado, que lo cercano se iba lejos, y lo de allí volvía aquí. Tenía esa sensación de desgarro, de rabia, de impotencia, quizás de no saber el mal que había causado y a santo de que todo sucedió... en ese momento entendí que toda acción tiene su reacción, empecé a valorar el perdón, decir "lo siento" y asumir mis consecuencias... Fui aprendiendo con el tiempo, aunque seguía preguntándome porque se había dividido lo inseparable, porque se había partido en dos el siempre y porque el nunca se desvanecía, y hoy me doy cuenta que no todo se fue, que ha habido algo entre ambos que nos sigue uniendo y es esa amistad que elegimos tener hace años, que no nos ha dejado solos a pesar de todo, porque siguen existiendo los pequeños detalles entre nosotros que seguimos compartiendo, como abrazos, llamadas, risas y lágrimas.  
  

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