Y es que hasta el que menos te lo esperas te decepciona. Todo empieza tan bien con esa simpatía en cada sonrisa, con esa amabilidad, ese cariño con el que te acostumbras a estar, la confianza y el apoyo que te puede llegar a dar un amigo, todo está bien, él sonríe y tu sonríes, hasta que llega un momento en el que te sinceras con él, ahí puede llegar a cambiar todo, la simpatía se vuelve en estupidez, la sonrisa en un punto, la amabilidad en no te hablo por orgullo, el cariño en silencios, la confianza en desconfianza y el apoyo que a veces necesitabas ya ni si quiera existe. Dicen amigos que se convierten en desconocidos, quizás sea eso, sigo sin entender muchas cosas, es como el contraste de calor a frío, le doy vueltas pero pienso que no estoy equivocada y que quizá la respuesta esté en que su cariño hacia mi era mucho más intenso que el mio hacia él, puede que me equivoque pero yo nunca he dejado de ser como soy ni con él ni con nadie y me gustaría que conmigo se portaran igual, porque en ninguno de los casos merezco desprecio o ignoración por así decirlo porque a pesar de los pesares yo me mantuve, me mantengo y me mantendré en la misma postura que siempre.  


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