Siempre ansiosa pensando si de verdad habrá alguien en el mundo que piense cada segundo en ti, si será la misma persona en la que tú piensas o quizás una cualquiera, que tarde o temprano aparecerá en tú camino para darte una sorpresa. Siempre deseando que ese persona especial se acuerde de ti, que te llame, que pregunte a tus mejores amigos por como estás, que se interese por saber con quien te juntas y con quien sales y que sepa mandarte ese mensaje de buenas noches junto a un te quiero largo como nadie sabe hacerlo.
Siempre odiando esos malos recuerdos que vienen en los atardeceres más señalados entristeciendo una sonrisa que nunca debió desaparecer por nada, recuerdas una mirada y agachas la cabeza, recuerdas el roce de su mano contra la tuya y aparecen tus ojos llorosos, recuerdas el mínimo contacto de tus labios con los suyos y ya no puedes más, explotas junto a un mar de lágrimas y sientes que por mucho que luches no hay más, que no lograrás ese sueño cumplir porque no trata de que luche una persona sino ambas por algo en común, el amor.  


Comentarios

Entradas populares de este blog

Un poco de todo y un poco de nada.

Pilotando mi corazón

Querida mía