A veces es inevitable sentir. 
Por mucho que te empeñes en decir que no, en buscar segundas opciones, ella está ahí. Quizás te pases meses sin verla, sin saber nada de ella, pero cuando vuelvas, cuando abras los ojos y veas a tu amiga, esa a la que tu tanto querías y  la que tanto te quería a ti, sentirás inevitablemente...Existirá un pero entre los dos simplemente porque por nada del mundo queréis separarse. 
Llega un momento en el que ella decide olvidar, y no coge el teléfono, él llama desesperado esperando ayuda pero ella no responde, ¿ lo habrá olvidado ? 
Ella decide seguir su vida, él está demasiado lejos, siempre lo echará de menos pero no puede esperarlo continuamente... 
El dice: me siento mucho mejor cuando estás cerca y ella responde: lo siento, no puedo... 
Dos caminos separados, ambos hablan de su vida sin importarse el uno ni el otro.  
Ella dice: nos hemos dejado atrás uno del otro, mejor dicho tú me has dejado atrás. El simplemente pide perdón y ella le responde: te quiero mucho, pero lo siento has dejado de gustarme...
Deciden continuar sus vidas, sin esperarse solo piensan en seguir hacia delante. Los dos fingen no quererse, él tiene una novia a la que adora y ella a un hombre al que aprecia. Se despiden con un beso y un hasta siempre. La historia aún no ha llegado a su fin, ambos se vuelven a reencontrar en París, sencillamente porque él se da cuenta que su vida no tiene sentido sin ella. Deciden romper todas las reglas propuestas al principio y juran amarse por siempre jamás, que lastima que una accidente lo cambie todo y después de todo, de luchar el uno por el otro acaben separados por simples misterios de la vida... 
[...]

Y resulta que todo era un sueño, que nada había ocurrido, que aún andaban por el principio, por esa noche que se quedaron durmiendo uno al lado del otro como amigos. Él despierta y ni por una milésima de segundo dejará perder al amor de su vida.
El amor todo lo puede. 

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