Búscame cuando te apetezca, cuando me eches de menos, cuando te mueras de ganas por tenerme y de verme sonreír. Búscame cuando no tengas a nadie que te diga que te quiere, búscame cuando eches en falta las risas, la caricias que erizan la piel, las conversación sin rumbo, los abrazos en los malos momentos, las locuras y las miradas de complicidad. Búscame cuando tu ego necesite que le supliquen desesperádamente, pero cariño sobre todo búscame cuando quieras suplicarlo tú. 

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