Y es que cuando lo ves se para el mundo, como si solo existieran dos personas en todo el planeta tierra, tu y él. Cuando le miras a los ojos te quedas hipnotizada viendo el color de sus pupilas, cada parpadeo, cada mirada, un poco mas abajo ves su naricilla respingona, luego bajas la vista y ves esa sonrisa, la que te alegra cada mañana, cada noche, simplemente cada día, ves esos labios a los que tanto te gusta acariciar y besar, es su rostro, el de él al que tanto amas. Pero el rostro está demasiado lejos, ahora ya tienes una visión distorsionada de él, de su pelo, del color de sus ojos, o simplemente ya no sientes sus labios cerca. Las distancias abren y separan ambos corazones con el fin de un olvido.      

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