Dile hola al adiós.
Oye que te deseo mucha suerte, que te vaya bonito y que seas muy feliz, que siempre tengas de todo y nunca te falte de nada aunque ten cuidado porque a veces la avaricia rompe el saco. Espero que logres conseguir tus sueños y todas tus metas, que seas capaz de luchar por todo lo que quieres y que nunca tires la toalla, que cada vez que te caigas te levantes otra vez más y sin volver al pasado avances hacia un futuro, nunca te rindas, se tú mismo, no te des por vencido porque cuando se cierra una puerta siempre se pueden abrir varias ventanas, ten presente que todos nos equivocamos pero es de sabios rectificar y pedir perdón.
Con esto quiero pedirte que te acuerdes de todas estas palabras y de su orden porque las necesitarás. Se que prometí, prometí no dejarte nunca y no te he dejado, me vas dejando tú poquito a poquito, contra eso poco más se puede hacer, con tus decisiones separas nuestros corazones y por mucho que yo me empeñe en juntarlos no lo logro, te quiero y se que me quieres pero al parecer el destino estaba escrito y ya tenían planeado el futuro para nosotros…

Hay algo que me gustaría decirte antes de olvidarte, gracias, sobre todo te las doy por esos momentos que hemos pasado juntos, por pocos que hayan sido, en cierto modo me han ayudado, aunque también existe la parte contraria a esos momentos que prefiero no mencionar… me gustaría haber terminado de otra forma, con una sonrisa, con un hasta pronto y una mirada sincera pero a veces la realidad duele, hasta tal punto de dejarte sin aliento con lágrimas entre ambos ojos.  

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