Y llega un día en que de repente ves un mensaje, te quedas extrañada, lo lees y ves que es de él, preocupándose por ti y preguntando por tus cosas. Y tú te olvidas rápidamente del odio que sentías al no saber nada de él, te sientes feliz y sonríes mientras escribes una contestación rápidamente. En ese momento ni le das importancia a todas esas noches sin poder dormir rayándote por él, ni a los " pues sabes que le digo ? que le den ", ni a esos pensamientos... Y simplemente por un mensaje insignificante que para él no tiene ninguna importancia, solo es una forma de las que emplea para saber que te tiene loca, pero para ti en cambio, significa demasiado y te engañas pensado que te ha mandado el mensaje porque se acordaba de ti... quizás a veces sea más cómodo engañarse...   



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