Quedan tantas cosas pendientes, tantos ratos que dijimos que pasaríamos juntos, tantas cosas que vivir uno al lado del otro, tanto por decir y tan poco por callar, pero todo se desvanece lentamente, presiento que llegaremos a tal punto en el que no habrá vuelta atrás y tendremos que aceptar lo que nos diga el destino como dos marionetas más que no han sabido jugar… Tan rápido pasó que ni si quiera tuvimos tiempo para actuar, todo por una estupidez de niño pequeño, por no saber afrontar las cosas tú solo. En ese puto momento de egoísmo se derrumbaron todas las piezas construidas, desde entonces volví a colocarlas poco a poco, cambiando alguna para evitar algún error que otro, pero nunca llegaron a ser lo de antes y por más que se intenta cada día resulta más imposible… aparecen hoyos en el camino que no tienen ninguna explicación o que ni tú mismo sabes el por que. […]
Hay días que te siento tan cerca, siento hasta el roce de tus labios en mi piel, siento ese sentimiento que corre por dentro cada vez que me miras, me tocas, me sonríes… pero en cambio hay otros momentos tan opuestos a los anteriores, tan distintos, en los que todo duele, y acabas cambiando tus risas por lágrimas, mientras piensas ¿ por que ? y te das cuenta que ni tú mismo eres capaz de darte una respuesta, que vas siguiendo tus instintos sin mirar nada más, que si el mundo, la gente, te dice para, coges y aceleras más, no por llevarles la contra, si no por intentar demostrar que siempre se puede un poquito más y que nunca hay que dejar de luchar, aun teniéndolo todo perdido simplemente por superación merece la pena, por muchas decepciones que puedas recibir al cabo de los días, lucha por ti.         

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