Tuve que ir y volver a la luna, perderme y jugarme la vida, tuve que andar al revés y volver a aprender lo que ya conocía, tuve que huir al volver de la luna, después de jugarme la vida supe que hay veces que tal vez, hay que dejarse la piel. 
Amanecido con cuerpo de campo a través, descolorío me caigo y me vuelvo a caer, malherido me escondo en tú falda pero algo me falta no sé, habría ido, me apuntas la falta, tenía canciones que hacer. [...]
Más que perderse a medio camino, podía ser punto y seguido.

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