Todas las historias tienen un final y no es feliz, quizás me equivoqué pensando un futuro junto a ti. Y se que no se puede cambia nada ya, paso de rayadas porque ni si quiera ya me quedan ganas. Tengo una espina clavada que se agota como la tinta, no todo es tan bonito como te lo pintan. Y lo siento, se que no soy perfecto, juro no volver nunca más a mirar hacia atrás.
Nadie puede calmar este odio que encierro dentro, mi cuerpo está por explotar, murió y quedó sin sentimientos. Miento al decir que soy otro pero vivo en el abismo, no es que mi corazón esté roto, es que ya no es el mismo. Mis ojos están secos, ya no lloran, pero quiero desahogarme de este peso que me controla. Y quizás sea verdad, ya no se que creer, quizá el amor no exista y me pregunto porque creí en él. 
Las promesas son mentiras, el silencio te escucha, el tiempo nos olvida, la vida es una continua lucha. El paisaje cambia porque no puedo pintarlo yo, si sigo aquí es porque tengo un contrato con Dios. Mis heridas no se sanan, pero sí se hacen más grandes. Tú no me entiendes, cállate, mírame y dime que sientes, tú decides si quieres olvidarme o vivir con eso. Confieso que no sigo siendo aquel aunque lo intento, te juro que pensé que tú podías ser mi vida y no quiero pensar que me equivoqué como la mayoría. [...]
Se empieza por perder la ilusión y luego la magia, después va la esperanza hasta que ya no queda nada, solo rabia y odio, todo esto porque se apaga. Sientes como la poca luz que se queda se apaga. 

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