Dicen que no hay peor decepción que la de uno mismo.
Y hoy compruebo que es verdad, que te decepcionen los demás duele mucho, porque supongo que como a todos a mi también me han decepcionado… pero que te decepciones tú mismo, no es lo mismo, te hunde de tal manera de que sin ayuda no te puedes levantar, sin alguien que te de ánimos es casi imposible alzarse de nuevo...
En esos momentos tan difíciles empiezas a desconfiar de ti, pierdes tú seguridad que tanto te había costado tener, te sientes en la cuerda floja, cuestionas el porque si y el porque no de todo, no confías ni en tú propia sombra, confundes la realidad de tú vida, sacas las cosas de contexto y te imaginas cosas que no tienen ni pies ni cabeza…
[…]
Creía que era capaz de más y me quedé en menos… volví atrás…que es algo que prometí en su día que no volvería y lo peor… rompí mi propia promesa de no volver.
Lo único que veo hoy son las cosas que puede haber hecho y no hice, las cosas que no debí de hacer y hice, los errores que cometí y no rectifiqué, el daño que me hice a mi misma…Solamente de pensarlo abro un mar de lágrimas, porque no puedo soportarlo, cada vez siento más carga, más presión, todo pesa más y ya no se puede llevar…
Si es verdad que en todo lo malo algo bueno hay, pero a veces cuesta ver la parte buena de toda una historia… pero la verdad es que siempre se aprende algo nuevo, pocas veces nos damos cuenta y es algo en lo que hay que fijarse más para cambiar esa monotonía negativa. 

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