Cada vez que toco un poco fondo, cada vez que el tiempo vuela, un recuerdo más que pasajero, otra ilusión que llega. Cada corazón merece una oportunidad, y está perdida en medio de la ciudad. Soy el que piensa por los dos hasta que sale el sol. No me importa el problema, no me importa la solución, me quedo con lo poco que queda dentro del corazón. Me gustan los problemas, no tiene otra explicación. Esto si es una dulce condena y una dulce rendición.

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