Te escucho sin juzgar y trato de ayudarte a respirar. Yo sé cuanto cansa sufrir, descansa mi amor.  Respira, aguanta un segundo y respira. Cierra los ojos y mira. Mientras te duela respira conmigo el dolor. Mañana si el juego te sirve otra carta, una mejor, sé que voy a estar ahí, para apostar por ti y celebrar que quieres ser feliz.
[...]
Muerde la rabia y respira. La vida hay veces que no es justa. Hoy solo hay velas caídas. Mientras te duela respira conmigo el dolor. 
Llora hasta las lágrimas, suela hasta la última. Baja hasta el fin, que de allí no pasarás. No me moveré de aquí. Yo no dejaré que te ahogues en el mar. 

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