Ahora mismo me siento como una pieza de un rompecabezas que no sabes donde poner y con el tiempo cuando consigues encontrarle un sitio encima del castillo que estás construyendo te das cuenta que no encaja bien, la consigues encajar de mala forma como puedes, se queda como medio fuera medio dentro, y justo estás construyendo la torre alta… y no te quedan muchas piezas la verdad y… piensas que podrías hacer, estás en duda, piensas en coger otra y ponerla en su lugar, pero… ya no son todas del mismo color. […] Pues se queda ahí colgando y la niña que está construyendo el rompecabezas no se le ocurre nada… porque esa pieza en imprescindible para poder continuar hacia arriba, piensa distintas maneras de solucionarlo pero ninguna le parece la apropiada y está esperando a que alguien se acerque y le ayude con la decisión… Alguien que haga que esa torre siga subiendo hacia arriba y nunca más se quede en duda.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Pilotando mi corazón

Querida mía