Es esa sensación de caer, caer y caer una y otra vez y que levantarte cueste cada vez más. Cuando todo se derrumba a tu alrededor, cuando te das cuenta de lo mal que estas, que todo es horrible, que te quieres morir. Y sí, es cierto que podrías estar peor, que hay cosas más terribles en esta vida y que muchos desearían estar en tu lugar, pero ya ves, será que no me importa el dolor ajeno
será que el mío me parece enorme, o que me ahogo en un vaso de agua. Es tan difícil levantarse cada mañana con esta mentalidad y sonreírle al mundo cuando en realidad lo que quieres es darle de ostias.

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